Había una vez dos familias de Homosapiens, los unos eran muy ricos y vivían en unas cuevas grandísimas, mientras que los otros eran un poco más pobres. La familia rica tenía una hija y la otra un hijo.
Un día se encontraron los dos jóvenes cerca de una roca que estaba en la frontera entre los territorios de las dos familias y al verse empezaron a hablar y se enamoraron.
Todo podía acabar bien pero existía un problema. El padre de la primera familia odiaba al padre de la segunda familia y por eso sus hijos no podían estar juntos.
Cuando los padres se dieron cuenta de que los jóvenes se encontraban todas las noches en la piedra empezaron a luchar. En aquella lucha aparecieron los jóvenes y se pusieron muy tristes por la forma de actuar de sus padres.
En aquel momento apareció un dinosaurio y se comió a la chica y el joven se puso a llorar destrozado por su pérdida.
Para honrar a su amor construyó un monumento que se parecía a su novia que solía llevar el pelo al viento.
A partir de ese momento podremos ver en el horizonte la silueta de la estatua.
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